
El sol se parte en mi cuerpo, desdibuja y ata cabos sueltos. Engaña, promete. Se desvive en los colores y en esa risa infame. No perdona. Me hace rogar. Y el mar lo extraña, y mis células lo claman. Y mientras gira el viento y las hojas caen, baja la soledad con mayúscula. Una luz tenue de gris que no calienta ni sorprende. Que no alcanza para despertar el alma. Sin asideros. Sin pretextos. Se mira por el encima del hombro y no descubre el mundo.
"Los datos objetivos son como sigue: Hay diez centímetros de silencio entre mis manos y tus manos." (Mario Benedetti).
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