Nada, pero absolutamente nada puede funcionar si no se acepta la realidad con ambos polos, ese que nos favorece y conquista el alma, y ese otro que nos gustaría eliminar, jamás descubierto.
Hay que aceptar el todo, holísticamente. Aceptar las cosas tal como vienen.
Pues de otro modo, no podríamos conocer la alegría, sin haber experimentado la tristeza, y viceversa. No sabríamos el valor que tiene el amor, si no hubiésemos probado a su vez, la soledad y el dolor.
La naturaleza es sabia, hay que lograr la armonía entre el ying y el yang.
Disminuir las expectativas, derrumbar nuestras propias barreras, destruir las limitaciones, decir menos "peros".
Y en vez de eso, construir más puentes, buscar más soluciones, mirar lo positivo y aprender de lo difícil.
Hacer consciencia de los procesos mentales que nos ponen obstáculos, que racionalizan demasiado.
La vida es más simple, cuando dejamos de lado las complicaciones. Cuando aprendemos a soltar lo que no podemos controlar y cuando aceptamos con menos exigencias lo que nos es dado.
Dar una sonrisa a todo, y mirar la felicidad con nuevos ojos.
Dar una sonrisa a todo, y mirar la felicidad con nuevos ojos.

4 comentarios:
acabo de leer tu comentario...
te comento otra casualidad: piso Santiago, por unas horas, dentro de algunos días
un beso
beto
beto.calvo@gmail.com
qué buena!
y a qué vienes?
voy a Nueva Zelanda y tengo escala allí!
Suerte con el viaje!!
Cool Nueva Zelanda!
Publicar un comentario