Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...

lunes, 19 de marzo de 2012

En el diván (7)

Si bien el Diván tiene grandes recompensas y satisfacciones, también tiene enormes desafíos, barreras y tareas a las que el psicólogo se ve enfrentado en su camino de hacer terapia y entender genuinamente, a las personas. Nada es tan simple como parece.

Durante el tiempo que llevo ejerciendo la profesión, han pasado por el Diván, muchas personas (y por qué no decir, que varias personalidades), con distintos problemas que les aquejan, o vivencias que les han significado un corte entre la vida que tenían ayer, y la que (no)manejan hoy. Sin embargo, he podido darme cuenta, de que es poca la gente que viene con noción de tener un problema, o de estar incómodo por algo. La mayoría viene motivado porque "mi señora me lo pidió", "mis papás me trajeron", "el colegio me derivó para acá", "mi marido dice que soy así", etc... Y eso me hizo preguntarme, ¿por qué será que tenemos tanta facilidad para criticar, para ver la paja en el ojo ajeno, para darnos cuenta de las debilidades del otro, de lo que los demás hacen mal? ¿Y tan poca auto consciencia y auto crítica, para mirarnos a nosotros mismos? Hay como una especie de fragilidad que no queremos asumir, un poco de egocentrismo, o sencillamente, vista gorda cuando se trata de las propias falencias. O talvez, un poco de todo, o quizás, ninguna de las anteriores. 
Y bueno, el primer desafío que se hace presente entonces, es poder lograr consciencia en esas personas, insight. Esa conexion vincular que permita que el paciente salga de su estado de fantasía o ceguera, para que pueda admitir aquellas cosas que no están bien en él (o que, para no caer en discusiones subjetivas), le signifiquen una peor adaptación al mundo y sus retos, así como también, malestar en su ámbito laboral, personal o de relaciones interpersonales. 

Otro de los desafíos que he podido experimentar en el Diván, tiene que ver con esas personas que están tan poco conectadas con sus propias emociones, y son tan monosilábicas, que es muy difícil acceder a conocer esa persona y a entender su verdadera problemática, cuando ni siquiera él mismo sabe quién es.  Cómo lograr entrar al mundo y a la cosmovisión con la cual se maneja esa persona, para poder establecer un vínculo que te permita ir más allá de las respuestas "Sí", "No", "No sé". Uno observa altos montos de confusión, indecisión, poca aceptación, desconocimiento y ansiedad, que finalmente no sabes si atacarlos para poder llegar a la persona que está bajo todo eso, o esperar pacientemente hasta que la persona vaya haciendo pequeños avances de reconocimiento, apertura y despertar. A veces funciona el primer método, a veces el segundo, a veces ninguno. Y es ahí cuando uno se pregunta, ¿qué quiere decirme ese mutismo omnipresente? ¿Qué es lo que me está (o no) comunicando? ¿De qué manera puedo abrir un poquito la ventana para escucharle su voz? ¿Dónde están sus emociones? ¿Qué es tan difícil de decir?

Para terminar, creo que uno de los grandes desafíos (y ya lo había mencionado antes), es cómo poder introducir pequeños cambios en la persona que consulta, si el ambiente más cercano perjudica o no apoya directamente, a que la evolución se sostenga en el tiempo. Cuando la globalidad del escenario funciona erróneamente, uno como terapeuta quisiera hacer intervenciones en todos sus miembros, no obstante, las barreras existen, habrán muchas veces que no todos quieran (o puedan) participar del cambio, que no crean en la terapia, que encuentren que esto no tiene sentido, que piensen que les hace peor, o que no vean ningún resultado. ¿Cómo salvas a esa pequeña persona dentro de un sistema inadecuado? ¿Hasta dónde puede (o debería) llegar, la labor del terapeuta?

6 comentarios:

M dijo...

Yo sigo creyendo en mi teoría de los 200 puntos. Se aplica a todo. Por qué es tan fácil ver la paja en el ojo ajeno? Porque no todos sufrimos de los mismos problemas, y la empatía es un bien escaso. Usando una fábula inventada en este minuto... El gorrión no puede entender por qué a la ardilla le cuesta cruzar el río. Pero tampoco la ardilla puede entender por qué el gorrión no puede meterse en un árbol y evitar el ataque del águila. Dónde nosotros somos sensibles, versátiles y adecuados, hay otros que no lo son, y vice-versa. Yo creo que la emnpatía es lo único que nos salva de la no-comunicación. Pero como dije... No todos han recibido aquel bien. E incluso, los que dicen tenerlo, sólo logran ponerse en la piel de determinadas personas.

Amélie dijo...

Comparto que tu teoría de la empatía es una posibilidad. Pero me falta algo más, algo que explique por qué las personas son tan ciegos respecto de sus propias problemáticas. ¿No quiero (puedo) asumirlo? ¿El yo no está preparado para enfrentarlo? ¿Menos insight? ¿Menos nivel cognitivo? ¿Mayor o menos resiliencia? Creo que voy a estudiar al respecto.

M dijo...

hmm. Creo que eso también es parte de mi teoría. Grandes genios en la historia han demostrado tener esa poca capacidad de enfrentar problemçaticas propias. Yo creo que así es como ha avanzado la humanidad. Grandes pensadores y científicos han desarrollado ciertas capacidades que los hacen ir más allá que muchos, pero a su vez han salido perjudicados en otras características (inteligencia emocional bajísima, depresión, obsesiones compulsivas, etc). Si todos tuvieramos la misma capacidad de enfrentar nuestros problemas, creo que la humanidad no avanzaría como ha avanzado. Es raro, pero así pienso que es.

Amélie dijo...

Lo que pasa es que la Genialidad y esos avances de los que tú hablas, podrían deberse a que algunos estudios empíricos correlacionan las enfermdades psiquiátricas a grandes personajes de la humanidad, y el efecto que eso tiene en sus "inventos"... por ejemplo, John Nash, sin su esquizofrenia, no podría haber desarrollado sus teorías, lo mismo Van Gogh y sus psicosis (además de epilepsia), y muchos más.

Yo hago la pregunta no por esas "celebridades", sino por el humano común y corriente.

M dijo...

Creo que todo se relaciona con eso, pero en distintos niveles. No considero a los humanos muy distintos a otros. Todo depende en cierta medida de los genes recibidos, pero en mucha mayor medida las experiencias que has vivido. Si naces en una familia que te obliga a leer un libro al día en una inmensa biblioteca de la casa, entonces es bastante probable que tu inteligencia se desarrolle más que tu capacidad de comunicarse con otros. Cuando algo sube, otra cosa baja. Si puedes, lee "Compensación", un ensayo de Ralph Waldo Emerson.

Espero que estés bien.

Amélie dijo...

Leeré. Gracias!
Espero que tú también!