El mundo está lleno de atenuaciones del lenguaje. Nadie dice lo que realmente quiere decir. Todo tiene sutilezas de por medio, disminuciones, atenuaciones, mentiras "blancas". Creemos que con suavizar, herimos menos a las personas, pero en realidad, es lo mismo. Un contenido "doloroso" no deja de serlo por decirlo más o menos fuerte. No deja de serlo pero estar más o menos recubierto. ¿Qué pasó con la honestidad? El silencio no siempre es la mejor respuesta, permitimos que los demás piensen lo que ellos creen y no lo que sentimos. Sin embargo, en esa expresión, se ponen en juego también, las empatías de los demás, la verdadera capacidad de siquiera solidarizar con el sentimiento y dejar de mirarse por cinco segundos el propio ombligo. Es en esos momentos, donde la gente queda despojada de disfraces y los vemos tal cuan son. El peor sentimiento es pretender que no te importa algo cuando en realidad es en lo único que piensas. Sólo te hiere por dentro, te cala hondo.

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