A veces llueve sobre mojado.
Sin motivo.
Sin explicaciones.
Simplemente llueve y no para de doler.
No basta.
Nunca termina.
De caer y caer a lo profundo.
De lastimar.
E ir desapareciendo.
De aquello que ya no queda.
De aquello que nunca fue.
Golpea y cómo golpea.
Llueve como ácido, derrite.
Y yo sólo quiero irme de aquí.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario