Porque me sabes dibujar y recorrer de todas las formas posibles
Tocar mi piano como una melodía dulce
Y hacer refulgir el magnolio de mi centro
Con los mismos dedos, sutiles
Hasta la hendidura
Temerosos y frágiles.
Y a la vez, con el máximo descaro
De morder mi labio
Lento y voraz, todo junto
Desde el camino sinuoso
Hasta sucumbir al encargo de mi carne.

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