Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...

miércoles, 31 de agosto de 2016

La última cita

Un café de Santiago. Miércoles. 7:30 de la tarde. Mira por la ventana y unas gotas comienzan a caer. El vidrio se empaña con su respiración y con el humo del té caliente. Ha pasado media hora, como también media vida y nada cambia. Le llama por teléfono y no responde. Su vestido bonito en este momento le parece ridículo. No sabe para qué se esfuerza. 8:30 de la tarde. Llueve torrencial, con las mismas ganas que sus ojos en silencio. El té ya está frío y no fue capaz ni de probar un sorbo. Se pregunta para qué lo intenta si no recibe lo mismo. Le llama por teléfono y no contesta. Él le escribe un mensaje y le dice que no ha podido irse. Otra vez. 9:15 de la noche. Él le escribe otro mensaje y le dice que va en camino. Ella siente que ya no vale la pena esperar. Ha esperado demasiado. Le ha pedido que la quiera... como si acaso realmente tuviera que ser una cosa que se pide. Paga la cuenta; el único té sobre la mesa que ni siquiera pudo disfrutar. Se coloca el abrigo y la bufanda, y una lágrima cae río abajo por su mejilla. Cruza la calle y se sube al coche. Llueve muy fuerte. Un tipo se pasa el semáforo en rojo, no alcanza a frenar. El ruido quiebra la noche y la abandona.

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