Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...

viernes, 16 de diciembre de 2016

Antonia

Antonia no tiene ganas de levantarse. Día tras día vive el mismo guión de película, uno aburrido y lleno de remordimientos. Su irritación alcanza límites insospechados, y con sólo verlo a los ojos cree que podría aniquilarlo con la mirada. Sí, a su tonto novio de la facultad que no la entiende. Que le pregunta lo mismo trescientas veces al día. Y que luego, cuando llega de trabajar, se acuesta en su lado de la cama para quedarse dormido en un segundo. Ese que tiene todas esas putas manías que a ella le sacan tanto de quicio. Que es incapaz de mirar más allá, de darle el amor del modo que ella espera. Ese que no logra darse cuenta, de que probablemente Antonia está con depresión. Pues vociferar la gran parte del día contra el mundo y contra todos no es algo normal. Tampoco lo es, el no tener deseos ni ganas de nada. Ni pensar a cada segundo que sería más fácil abandonar todo y salir corriendo. Aunque lo más factible es que ni siquiera tenga energías para ello. Antonia mira su realidad y no sabe qué hacer con ella. Si pudiera, la rompería en centenares de pedacitos de papel y los tiraría con furia por la ventana. Quizás incluso se los comería, si con ello tuviera la certeza del fin. 

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