
-A veces pareciera que los árboles cansados del invierno me rasguñaran y me enviaran al vacío sin nada que decir, sin darme la oportunidad de decirte que yo...-
=Las palabras salen interrumpidas de mi boca sin lograr que las entiendas. Perdóname, nunca fui capaz de expresar lo que sentía, aún cuando realmente lo deseara. Ahora el invierno llegó a mi vida y la soledad parece abrumadora, no sé qué más decir que no hubiese tratado antes.=
-Tratar tratar... ¿será lo mismo que luchar? ¿será lo mismo que sobrevivir? ¿será lo mismo que dejarse morir? Cada día más confirmo mis temores...-
=Temores que terminarán dominando tu vida a menos que los domines tú a ellos antes que te dejen morir en medio del bosque de tus miedos y errores que son parte de ti, de tu esencia, no los rechaces, acéptalos y enfréntalos.=
-Mis temores no me dominan, al contrario, temo por ti, por lo que una vez me juraste, ¿no lo recuerdas ahora? Han pasado los años y seguimos como siempre...-
=No, la vedad no sé qué jure. He jurado tanto en mi vida que la palabra ya perdió el valor en mí, es ya sólo una más del montón, sin compromiso, tantos juramentos y promesas rotas así que, ¿qué te juré que te decepcioné y te hice temer por mí?.=
-Ya más nada, ya he comprendido que los crudos inviernos, los cementerios vacíos, la soledad de la noche, todo eso, no es nada en comparación con tu olvido y desprecio. Que tu mano no me toque más, que tus ojos vean mi rostro por última vez porque me duele, me hiere, me mata. Tu ausencia.. no no, qué hablo, mejor callo, como siempre...-
=Nunca debí callar, nunca debí haber dicho tanto, ahora la soledad me agobia y no tengo nadie con quien desahogarme, a nadie con quien hablar, llorar ni reír, los crudos árboles me miran desde lo alto de la noche oscura sin luna que sirva de inspiración y me gritan por todo lo que hecho y he dejado de hacer, ni los grillos lloran por tu ausencia en castigo hacia mí mismo.=
-El viento me arrastra hasta los brazos de la muerte y no sé si quiero. Ayer tuve un sueño donde mariposas me invitaban a danzar con ellas y creí verme ahí entre el tímido amanecer y los lirios del campo. Hoy día desperté y me vi sentada entre las espigas, mirando mis manos, intentando ver el futuro. Quizás qué será de mi vida sin...-
=El sonido del viento me relata las maravillas de tierras lejanas donde la muerte no existe, aquellas mariposas que vuelan en sus brazos traen consigo imágenes, colores y olores, sólo el viento conoce aquella tierra y no me lleva dejándome aquí en la tierra de nadie donde lo único seguro es la muerte inevitable a la que me arrastro sin misericordia.=
-Tropiezo una vez más...-
=Siento mis manos heridas de tanto tropezar, ahora cuando sufro me pregunto en realidad ¿quién soy?=
-¿Quién soy? una pregunta que muchos se hacen pero pocos pueden responder. ¿Sabes por qué?, porque la tierra nos lleva al centro y la negrura nos confunde y nos transforma la personalidad. ¿Me ves?... yo no era así...-
=La oscuridad impide ver lo que realmente somos... si tan sólo pudiéramos abrir los ojos.=
-Hace mucho tiempo que están cerrados. Hace mucho que dejamos de respirar...-
=Las palabras salen interrumpidas de mi boca sin lograr que las entiendas. Perdóname, nunca fui capaz de expresar lo que sentía, aún cuando realmente lo deseara. Ahora el invierno llegó a mi vida y la soledad parece abrumadora, no sé qué más decir que no hubiese tratado antes.=
-Tratar tratar... ¿será lo mismo que luchar? ¿será lo mismo que sobrevivir? ¿será lo mismo que dejarse morir? Cada día más confirmo mis temores...-
=Temores que terminarán dominando tu vida a menos que los domines tú a ellos antes que te dejen morir en medio del bosque de tus miedos y errores que son parte de ti, de tu esencia, no los rechaces, acéptalos y enfréntalos.=
-Mis temores no me dominan, al contrario, temo por ti, por lo que una vez me juraste, ¿no lo recuerdas ahora? Han pasado los años y seguimos como siempre...-
=No, la vedad no sé qué jure. He jurado tanto en mi vida que la palabra ya perdió el valor en mí, es ya sólo una más del montón, sin compromiso, tantos juramentos y promesas rotas así que, ¿qué te juré que te decepcioné y te hice temer por mí?.=
-Ya más nada, ya he comprendido que los crudos inviernos, los cementerios vacíos, la soledad de la noche, todo eso, no es nada en comparación con tu olvido y desprecio. Que tu mano no me toque más, que tus ojos vean mi rostro por última vez porque me duele, me hiere, me mata. Tu ausencia.. no no, qué hablo, mejor callo, como siempre...-
=Nunca debí callar, nunca debí haber dicho tanto, ahora la soledad me agobia y no tengo nadie con quien desahogarme, a nadie con quien hablar, llorar ni reír, los crudos árboles me miran desde lo alto de la noche oscura sin luna que sirva de inspiración y me gritan por todo lo que hecho y he dejado de hacer, ni los grillos lloran por tu ausencia en castigo hacia mí mismo.=
-El viento me arrastra hasta los brazos de la muerte y no sé si quiero. Ayer tuve un sueño donde mariposas me invitaban a danzar con ellas y creí verme ahí entre el tímido amanecer y los lirios del campo. Hoy día desperté y me vi sentada entre las espigas, mirando mis manos, intentando ver el futuro. Quizás qué será de mi vida sin...-
=El sonido del viento me relata las maravillas de tierras lejanas donde la muerte no existe, aquellas mariposas que vuelan en sus brazos traen consigo imágenes, colores y olores, sólo el viento conoce aquella tierra y no me lleva dejándome aquí en la tierra de nadie donde lo único seguro es la muerte inevitable a la que me arrastro sin misericordia.=
-Tropiezo una vez más...-
=Siento mis manos heridas de tanto tropezar, ahora cuando sufro me pregunto en realidad ¿quién soy?=
-¿Quién soy? una pregunta que muchos se hacen pero pocos pueden responder. ¿Sabes por qué?, porque la tierra nos lleva al centro y la negrura nos confunde y nos transforma la personalidad. ¿Me ves?... yo no era así...-
=La oscuridad impide ver lo que realmente somos... si tan sólo pudiéramos abrir los ojos.=
-Hace mucho tiempo que están cerrados. Hace mucho que dejamos de respirar...-
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