
Entonces tapo mis oídos pues ya no quiero escuchar el llanto, sin embargo, mi cabeza sigue pensando que el frío arraigado como cadenas que me asfixian y la lejanía de tus hermosas manos sólo me revela una realidad que en el fondo ya conocía, las noches desiertas sólo se iluminan con el brillo de tus labios y no será hasta que tus ojos se posen en los míos en una comunión de infinita trascendencia, que yo lograré tocar la felicidad como si fueran simples granos de arena entre mis dedos que en un pasado anterior se escapaban de mi en juegos traviesos.
De pronto me vi hasta demasiado cansada de tanto pensar, mis dedos arrugados tras sujetar la presión de aquel instrumento tejedor de ilusiones en un montón de finas líneas garabateadas con un gusto a poco y una cucharada de incertidumbre consiguió por dejar finalmente el puño acalambrado que sentía cada vez más el paso de los años. Solté después toda esperanza y me abrigué en aquello que ya por mí misma era, la pluma corrió por debajo de la mesa y mi cuerpo agotado se dejó desvanecer sobre las mismas sábanas que habían albergado esta historia, y así la pupila se dilató hasta que percibió sólo fragmentos de polvo de estrellas y diminutos rayos de luces, y luego perdí todo conocimiento hasta alcanzar una paz que hace mucho no tenía.
De pronto me vi hasta demasiado cansada de tanto pensar, mis dedos arrugados tras sujetar la presión de aquel instrumento tejedor de ilusiones en un montón de finas líneas garabateadas con un gusto a poco y una cucharada de incertidumbre consiguió por dejar finalmente el puño acalambrado que sentía cada vez más el paso de los años. Solté después toda esperanza y me abrigué en aquello que ya por mí misma era, la pluma corrió por debajo de la mesa y mi cuerpo agotado se dejó desvanecer sobre las mismas sábanas que habían albergado esta historia, y así la pupila se dilató hasta que percibió sólo fragmentos de polvo de estrellas y diminutos rayos de luces, y luego perdí todo conocimiento hasta alcanzar una paz que hace mucho no tenía.
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