
No hay argumentos lógicos ni respuestas coherentes. No podemos pedirlo cuando ninguno de los dos sabe explicar los por qué. Sólo hay silencio y más silencio. Y lágrimas que lloran por dentro. Volvemos a lo mismo, siempre solemos caer aquí. Una bella tarde transformada en un ambiente tirante, y en una incomodidad tan perfecta que nos hiere. No hay soluciones, o si las hay, no queremos verlas. Y todo termina.. tú eres taimado, yo soy orgullosa.
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