Se empequeñeció. Sí, hasta morir. Hasta que no fue más que una gota perdida de lluvia en la tierra. El agua se cansó de sólo ser eso, un líquido sin sentido, sin propósito evidente. Y la mariposa no llegó a convertirse, se quedó en su capullo de seda esperando un beso. Idealizando una estrella fugaz en el lejano universo. Pero entonces dejó de importar el teatro, y ese hombre entre medio de la gente. Se quebró el cristal. Se fundieron las mentiras. El día se quedó inmóvil, sí, como un cuadro colgado en la pared, como una foto instantánea de versos crueles. Tonos grises, blancos débiles y negros diabólicos. Y la gota seguía siendo sólo agua y la mariposa sólo una oruga escondida en el infarto de la vida.
Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...
sábado, 26 de septiembre de 2009
Versos crueles
Se empequeñeció. Sí, hasta morir. Hasta que no fue más que una gota perdida de lluvia en la tierra. El agua se cansó de sólo ser eso, un líquido sin sentido, sin propósito evidente. Y la mariposa no llegó a convertirse, se quedó en su capullo de seda esperando un beso. Idealizando una estrella fugaz en el lejano universo. Pero entonces dejó de importar el teatro, y ese hombre entre medio de la gente. Se quebró el cristal. Se fundieron las mentiras. El día se quedó inmóvil, sí, como un cuadro colgado en la pared, como una foto instantánea de versos crueles. Tonos grises, blancos débiles y negros diabólicos. Y la gota seguía siendo sólo agua y la mariposa sólo una oruga escondida en el infarto de la vida.
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