Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...

martes, 8 de septiembre de 2009

Vas a llegar distinta


En plena catársis me tomaste de la mano, y me dijiste, muero por darte un beso. Muero por no tenerte, por no poder abrazarte y decirte que te quiero. Y yo sólo me detuve ahí, con los ojos bien abiertos. No pude seguirte con la mirada, no pude descubrir qué había bajo tus cristales llenos de miedo. Sólo recuerdo que querías sujetarme bien fuerte, y que de tu cabeza caminaba hasta tus labios un impulsivo siempre te he amado. Luego unos varios centímetros de silencio entre tu cuerpo y el mío, y la pregunta qué sucederá después tras mi hombro que se iba. ¿Cómo traerte de vuelta? Eso creí yo que tú pensabas todo el tiempo. Tenías que fragmentarme el alma y reconstruírmela en una primavera sin aguaceros. Sólo ahí los dos nos haríamos tan pequeños para darnos cuenta de que establecer un nuevo comienzo sin nuestros besos era una locura imposible.

Después descubrí en tu diario, que habías escrito unas líneas. Algo así como un dibujo de amaneceres en un espejo. Y todo eso hablaba de mí. De una caricia en el alba, de un poema en el campo, y del contorno de mi silueta al regresar a tus brazos:


"Se me ocurre que vas a llegar distinta
no exactamente más linda
ni más fuerte
ni más docil
ni más cauta
tan solo que vas a llegar distinta
como si esta temporada de no verme
te hubiera sorprendido a vos también
quizá porque sabes
cómo te pienso y te enumero."
(Mario Benedetti)

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