Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...

domingo, 25 de octubre de 2009

El universo y un corsé

En el universo se estrellan las cosas. Todo tipo de pensamientos con forma de planetas gigantescos. Con emociones tan irreverentes que hacen añicos ilusiones y objetivos. Está ese velo cubriendo unos ojos de duda, y ese corsé que se desabrocha de a poco intentando comunicar una verdad desnuda. Está también, ese navío de platino con burbujas centelleantes. Se baña en su luz, se convierte en la nada para renacer debajo del agua. Todavía están esperando las arenas blancas y los sueños despiertos. Ese cielo brillante donde se burlan las ironías y los sarcasmos de la vida. Y todos los días, al ponerse el sol, una flor más fallece para crear nuevas ideas, nuevos colores. Estalla en polvo, estalla en llanto. Y ella sigue quitándose el corsé. Se despoja de sus enaguas. Queda blanquecina en la desnudez de una pálida noche. Las filosofías se vuelven la cera de una vela ya apagada, y mientras sus pechos se mueren de frío, otro pétalo fallece en su interior. Se estrella el universo, se estrella su cuerpo contra una cruel sátira. Queda blanquecina en la desnudez de una sonrisa fingida.

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