
En una estación del tiempo. ¿A dónde hemos venido a parar? Caminan las espigas y se baña el coral. No existen los gentíos, sólo ese campo de agua de mar. Y pedimos el trasbordo, al siguiente paraje ambiental. Ahí encontramos los viajes, y uno que otro huracán. Pero no quedó nada en ruinas, sólo una triste historia de atrás. Y nos pusieron el puente, para cruzar la ciudad. Qué limpia que estaba, qué vacía de moral. Y sentado en una piedra, me tocabas el violín. ¡Qué la vida es caldo de rosas, y uno que otro trueno pa' matar! Luego yo saqué el papel y tinta, para sólo dibujar. Y allí había un recuerdo, de alegría y gloria sin piedad. Luego mandé la carta, a un mundo terrenal. Y tú dijiste "mi encanto, la amargura ya se va". Nos quedamos en el huerto, libertad sin rabia, un abismo de luz. Y luego siguió rodando el tren, y otra vez las nubes se hicieron papel. Y tú dijiste, "vida mía, qué le vamos a hacer". Y yo te dije al fin, "si ya sé que hay que volver".
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