Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...

sábado, 7 de enero de 2012

Re-escritura poética

Esas letras son el agua de un río
que desemboca en mi corazón calcinado.
Que se funde en la rosa, se vuelve cielo
Despierta impertérrita, al alma, hecho polvo.

Cuántos caminos hasta llegar a un beso, 
qué soledad errante hasta tu compañía!
Congelado el universo en los segundos
Viendo pasar la vida, pero no el amor.

Tú y yo, amor mío, estamos juntos, 
juntos desde la ropa a las raíces, 
juntos de otoño, de agua, de caderas, 
hasta ser sólo tú, sólo yo juntos. 
Sin reconocer, los que éramos antes
esos, antes de ser nosotros.

¿Por qué caminos y cómo te dirigiste a mi alma?
Descubriste la fragilidad de mi corpiño
La vehemencia, el azul profundo, mi cariño.

Y aquella vez fue como nunca y siempre: 
Oscura tu mano, levantando el fuego.
Puliendo mi nombre, el sílex tormentoso.

Mi corazón quedó recordando tu boca
Comprendí que había encontrado, 
amor, mi territorio de besos y volcanes. 
Mi silencio convertido en canto
La vorágine del labio, al desnudo.

Repetí: ven conmigo, como si me muriera, 
y nadie vio en mi boca la luna que sangraba 
El deseo revoltoso, cada gota
Y la mirada levantada, en vuelo, sin motivo.

En tu abrazo yo abrazo lo que existe, 
la arena, el tiempo, el árbol de la lluvia
Las linternas de tu cuerpo
El amanecer de nuestro lecho.

Oh radiante magnolia desatada en la espuma,
Furiosa en tu semblante
Con la ternura del ruiseñor en la ventana.

Deja que tus caderas impongan en el agua
una medida nueva de cisne o de nenúfar
y navegue tu estatua por el cristal eterno
Serpenteando tu lienzo, mi osadía
Desplegando mi océano, tu cintura.

(Re- escritura. Desde Soneto I a Soneto XI)
Pablo Neruda - Cien Sonetos de Amor.

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