Ay, amar es un viaje con agua y con estrellas
amar es un combate de relámpagos
a cada minuto, todos los días
pero sin escudos ni estandartes.
Una lección de sangre te dio el fuego
Entregarlo todo, suspirar la caricia
Rechazar lo leve, sin coraje.
No me olvides, acuérdate que te amo,
Con el corazón infartado
Con el cuerpo pintado de azucenas.
Sé que existes no sólo porque tus ojos vuelan
y dan luz a las cosas como ventana abierta,
Sino porque todo se enciende en tu costado
La mañana, el horizonte, mi rocío.
Y así recorro el fuego de tu forma besándote,
Con el destello de mis labios, la dulzura
Sobre tu piel en crucigrama.
Tan cerca que tu mano sobre mi pecho es mía,
A ciencia cierta, sin teorías
Imprimiendo el tallo y los pistilos.
Y abajo enfurecida brilla como una espada
La hilaridad al descubierto
El tacto intimidado, refulgente.
La elegancia del baile, la sed de su cintura,
Conquistando los senderos
Poblando en agonía, mi figura.
Ola por ola, amor, he contado tu cuerpo
Aritméticamente, del lunar
Hasta la conjuntura de tus labios.
Oh que todo el amor propague en mí su boca,
que no sufra un momento más sin primavera,
Sin el cielo estrellado de tus ojos
Ni tu mano, muy dentro y encima del mundo.
(Re-escritura. Desde Soneto XII a Soneto XXI).
Pablo Neruda. Cien Sonetos de Amor.

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