Como cuando éramos chicos
Y no le teníamos miedo a nada, no, juntos.
Habría disfrutado nuestra complicidad
El secreto de mis labios
La misteriosa vida en tus caderas.
Habría otorgado silencio a la oscuridad, revestida
Sobre las sábanas de blanco
Y la timidez de nuestras figuras.
Hoy, la soledad habría puesto en aviso su astucia
Como cuando éramos amantes
Y nos pedíamos, oculta, en demasía.
Habría agradecido la gota de energía
El secreto de tus labios
La misteriosa vida en mis caderas.
Habría sonreído a nuestra locura conjunta
Arrebatándonos el milagro, profundo
Del sentido de existir.
Hoy, la soledad habría participado del amor.
Como cuando estábamos enamorados
Y nada más hacía falta, para poder respirar.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario