Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...

viernes, 29 de junio de 2012

Florecimiento

Últimamente, en mayor o menor medida, según el sol o la lluvia, según mi ánimo o las experiencias, siento que en mí todo florece. Que cada vez más, el Yo se libera de las prisiones, de las culpas, y accede a otro tipo de relación, una forma de vivir más conectada con el mundo, con mis necesidades, con mis afectos, con mis fragilidades y mis fortalezas. Y que cuando yo estoy segura de mí misma, todo parece resultarme mejor, versus cuando sufro o estoy más triste, el universo me acoge y también lo siente conmigo. Existe una especie de unión entre ese yo que vive, que late, respira y despega, y el entorno que me rodea, una comunión que trae luz a mi vida, que trae felicidad y de a poco, cuotas de serenidad a ese corazón desasosegado con el que convivía. Todo el tiempo que ha transcurrido en estos meses, me ha hecho tan bien, me ha permitido volver a enamorarme de la vida, enamorarme del amor, y creer finalmente, que no todas las cosas tienen que permanecer estáticas por siempre. Que no hay que conformarse ni quedarse prolongadamente, en lo cómodo. Hay que salir a buscar. Hay que creer que aún existen los cambios, las transformaciones, la evolución de todas las células de mi cuerpo. Siento que en este vuelo, probablemente jamás logre deshacerme por completo de mis ciclotimias, pero aprenderé a vivirlas con mayor armonía, consciente de mi cuerpo, de mi mente, de todo aquello que rodea mi espíritu. Una armonía que jamás deberá traducirse en homeostasis, sino que irá circulando en constantes ímpetus de desarrollo y crecimiento, junto a etapas de mayor tranquilidad y sabiduría. Irá fluyendo, desenvolviéndose con generosidad, en el sentir del mundo y en el amor propio.  

No hay comentarios.: