Se acerca el invierno
a paso lento, muy confiado de sí mismo
con todos sus antojos y vaivenes
con ese poder demasiado sobrevalorado sobre mí.
Camina, despacio, con una sonrisa en la cara
sabe que domina, la noche y las mañanas
se burla de lo indómito y salvaje, del impulso
provoca las bajadas y caídas como títeres de bolsillo.
Manipula, conquista, desborda experiencias
como si la vida por sí misma ya no fuese suficiente
como si cargar con las propias energías ya no fuese bastante empresa.
Se acerca el invierno
a peso lento, muy confiado de sí mismo
devora todas las fragilidades
despierta en mí los miedos e inseguridades
termina de aniquilar cualquier posibilidad de armonía.

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