Le preguntaron al Dalai Lama, qué era lo que más le sorprendía de la humanidad y respondió:
"El hombre. Porque sacrifica su salud para ganar dinero. Y cuando lo consigue, sacrifica su dinero para recuperar la salud. Y está tan ansioso por el futuro, que no disfruta el presente; el resultado es que no vive ni el presente ni el futuro; vive como si nunca fuese a morir y entonces muere sin haber vivido realmente nunca".
Nuestra sociedad, y casi la mayoría de las sociedades en el mundo occidental al menos, no están preparadas para acoger al ser humano. Al ser humano que tiene días de enfermedad, al ser humano que tiene días tristes, ni tampoco al que tiene días de bajo rendimiento. No, si te ausentas te despiden. Si te ausentas, te lo descuentan de tu suelo. Si tienes días malos, pocos estarán interesados en conocer y compartir tus dolores, el resto sólo mirará las fichas de resultados, la eficiencia, las ganancias. ¿Cómo puede ser que en el mundo del trabajo, que en la vida en sí misma, lo único importante sea el dinero? Talvez es sólo que estoy en mis días existencialistas, pero últimamente me ronda la idea de que se han planificado muy mal las cosas. Se nos enseña a vivir de las metas, de los logros, no obstante, ¿dónde están los procesos de cada persona, sus necesidades, su conexión con el sí mismo y con el mundo que lo rodea. No sé, siento que algo me falta. De tanto en tanto me pregunto cuál es el sentido de todo esto, de tener más trabajo, de tener más dinero, más autos, más casas, etc, si finalmente, del mundo nos vamos sin ninguna de esas cosas, y aún así, pareciera que nos desvivimos por ellas, por conseguirlas. Y como dice el texto anterior, el final de la historia es que no vivimos el presente, a veces, ni siquiera vivimos. Pareciera que cuesta entender, visualizar lo importante. Pareciera que es difícil mirar que en realidad, del mundo nos vamos con las emociones, con los recuerdos, con la semilla que pusimos para un universo mejor, con aquello que entregamos a las personas que fuimos queriendo y descubriendo en nuestro camino, y viceversa. No con todo eso que "se nos vende" para ser "alguien" en la vida. ¿Cómo generar el cambio? ¿Cómo generar conciencia? Definitivamente, algo me falta. Algo no me termina de llenar en este plan al que estamos todos tan acostumbrados, tan arrojados a seguir. La búsqueda de la felicidad no está aquí, no en este chip mental que nos han implantado. Sin embargo, tampoco tengo muy claro dónde está (al menos para mí), si es que siquiera existe. Últimamente se me cruza la fantasía de dejar todo botado, coger mi mochila y salir a buscarla (la felicidad, el amor, la aventura, etc). Y luego me digo que también tiene que haber algún tipo de equilibrio, es decir, parte de vivir también es tener criterio de realidad, o no? No sé, probablemente no concluya nada con esto, pero me da vueltas y vueltas.

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