Eso que ocurre cuando el sonido del piano dice lo suficiente.
Como si supiera, justo lo que necesito.
Como si entendiera, cada centímetro de emoción que llevo dentro.
Y la piel se me eriza completamente.
Mientras cierro los ojos y sólo escucho.
La música tocando las teclas y mi cuerpo.
La melodía deshojando pétalos de margaritas, los míos.
Librando mis batallas y ofreciendo paz al mismo tiempo.
Si acaso alguna vez llego a recuperarme, aprenderé a tocar.
Aprenderé a tocar de la vida, del amor.
Aprenderé a sacar alegría de la melancolía.
Aprenderé a dejarme llevar, creeré que puedo volar.
Si acaso alguna vez llego a recuperarme, tocaré mi historia.

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