Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...

sábado, 25 de mayo de 2013

One Hundred Times Deeper (II)

Capítulo II

- ¡Hola nena! Sube rápido que estoy parando el tráfico.

Con sus tacones mojados hasta los tobillos, Alexis lanzó las carpetas al piso y se sentó a toda velocidad en el asiento delantero del Chevrolet Sail color gris plata de su novio. Tenía la calefacción encendida, por lo que no se demoró nada en colocar sus pies en la rendija del aire acondicionado y así secar sus medias. Luego, dio media vuelta y se quedó mirando fijamente por el espejo trasero del coche hasta que la voz de Borja le devolvió al planeta tierra.

- ¿Qué pasa? ¿Qué miras?

- Hace un rato, ¿viste un Mercedes negro allí atrás? -respondió.

- ¿Cuál mercedes? -preguntó Borja con cara de interrogación.

- El que estaba allá, al costado de la calzada. Tenía vidrios polarizados. Me pareció por un momento... que...

- ¿Qué cosa? -le interrumpió.

- No, nada. No importa -contestó Alexis.

- ¿Segura?

- Sí. Oye, cuéntame cómo estuvo la reunión con tu jefe.

Distracción. Esa era su arma secreta para evadir conversaciones. Las personas no suelen darse cuenta de que cuando les preguntas algo referido a sus vidas, se les olvida lo que estaban hablando antes y entonces, dejan el tema de lado.

¡Bien por mí!

- Bastante agitada. Entró una causa nueva en el bufete y se ve difícil. Una señora presentó una demanda contra su marido para sacarlo de la casa y proteger a sus hijos, pero después de veintisiete años de matrimonio donde no existían antecedentes de denuncias o maltrato. Es obvio que va a pedir la pensión de alimentos. Y la cuestión es, que el demandado presentó documentos legales de que está asistiendo a psicoterapia y un informe de una psicóloga que poco menos decía que el señor tenía problemas y que era un peligro si se le expulsaba del hogar. Y la jueza parece que cayó redonda en esta artimaña. 

La larga fila de automóviles a esa hora era insoportable. 

¿Cómo es posible que esta ciudad esté tan saturada? 

El limpia parabrisas del coche iba y venía, de izquierda a derecha barriendo la intensa lluvia del vidrio y una leve Florence + The Machine con su canción Dog days are over, sonaba en la radio. Sus dedos habían recuperado su calor normal y por alguna razón, algo le tenía un tanto inquieta.

- Después... -continuó Borja. 
No recordaba la última vez que había estado tan conversador. O quizás, eso sentía Alexis por estar con la cabeza en cualquier parte.

- Revisaron las causas de cada uno en conjunto y quedó la cagada. ¿Te acuerdas que te conté de Mike? El compañero nuevo que llegó hace 4 meses. Bueno, finalmente, tras todas las chorradas que hizo, el jefe lo encaró ante todos los compañeros. Fue muy humillante. Pero eso no es todo. De repente, Mike se levanta de la silla, le lanza las carpetas al jefe prácticamente a la cara y le grita: "Eres un jodido hijo de puta". Ya te podrás imaginar el rostro de todos. Para qué decir la de Raimundo. Cien por ciento incómodo porque estábamos todos callados mirándolos, como esperando por saber qué iba a pasar a continuación. La cosa es que Raimundo se levanta también, onda indignado y le dice: "Estás despedido". En eso, Mike toma sus cosas, avanza a la puerta y le responde: "Un carajo tu despido. Yo renuncio". Y se fue. Así nada más. Obvio que con tal escándalo la reunión no iba a seguir, por lo que cada uno se fue casi en puntillas a sus respectivas oficinas. De locos, ¿no crees?

- ¿Ah? -señaló Alexis-. Ah... sí, qué loco. 
No le había escuchado ninguna palabra. 

- Ya estamos casi llegando a tu casa.

- ¿A la mía? Yo pensé que íbamos a la tuya -contestó.
Hace pucheros internamente.

- Bueno, no me cuesta nada cambiar de ruta -agregó Borja guiñándole el ojo. 

Alexis conocía esa mirada muy bien. Significaba travesuras y felicidad. 
Cada vez que querían estar juntos, preferían el departamento de su novio dado que Susana, su mejor amiga y compañera de piso, siempre tendía a interrumpir sus momentos de privacidad.


                                                        ****


- ¿Nena? -sintió una voz en su oído-. Te quedaste dormida. Son las 23:15.

El brazo de Borja bordeando su cintura emanaba un calor indescriptible, pero dulce. Cuando abrió los ojos, estaba apoyada sobre su hombro mientras él miraba la televisión a un volumen casi audible. Ambos estaban desnudos bajo las sábanas y su cabello olía profundamente bien, como una mezcla de recién cogido y a jabón.

- ¿Quieres pasar la noche aquí? -preguntó.

- Me encantaría amor, pero ya es muy tarde y tengo que trabajar en el caso que presentaré en la supervisión de mañana -respondió Alexis sin querer moverse de su costado.

- Bueno, como quieras. Me visto y te voy a dejar.

- No, no te preocupes -contestó al tiempo que tomaba su ropa y se la ponía. -Además, no creo que esto quiera enfriarse -señaló mientras acariciaba su miembro.
Borja hizo una mueca de placer.

- Si sigues... no voy a permitir que te vayas -dijo sonriendo juguetonamente.

-Bueno, bueno, me voy -respondió Alexis con una risita. Luego caminó al baño y recogió su despeinado cabello en una cola.

Luzco desastrosamente mal, pero bien cogida. Demasiado bien cogida.


                                                       ****


Cuando Alexis llegó al departamento que compartía con Susana, ella no estaba.

Pequeña traviesa zorra.

Susana era su mejor amiga desde la universidad. Se conocieron en primer año de psicología y se volvieron inseparables casi automáticamente. Inteligente, perpicaz, simpática y rubia, Susana era la chica codiciada por toda la facultad. Su único tema era que le costaba mantener relaciones estables, quizás, porque era un poco impulsiva y le gustaba en exceso sentir adrenalina. Hasta el momento, sus parejas parecían haberla aburrido rápidamente.

Una vez que dejó las llaves sobre el recibidor, Alexis caminó hacia la cocina, encendió la cafetera y se quedó a esperar que estuviera caliente.

Como mi novio.
Sonrió.

Al apagarse el interruptor, se sirvió una taza y fue a su habitación. Tomó su Macbook, se puso el pijama y se acostó en la cama con el setting preparado para la modalidad trabajo-hasta-tarde-mode-on. Después de abrir el programa, comenzó a teclear como si sus dedos estuvieran poseídos.

Datos de Identificación: Esperanza
Fecha de Nacimiento: 7 de Enero de 2005
Edad: 8 años
Curso: 3º Básico, Colegio Saint Marcus
Motivo de consulta: El colegio solicita a los padres la interconsulta, 
dado que observan a Esperanza con excesiva labilidad emocional, 
desajuste conductual...
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(Continuará).

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