¡Oh manos impías!, ¡Oh corazón dolorido!Tú quebrantador de promesas
No robes su esperanza ni el lugar donde habita su amor.
Pues el amor se ha visto encadenado
con leal firmeza y cálidamente expresado
con palabras corteses y dilemas futuros.
Permitidle buscar la hermosura de su rostro
que júbilo encontrará entre fugaces destellos
cuando sus labios se topen por fin con el amanecer del mundo.
Como el sol a través de las nubes
danzarán las alas eternamente en una noche de plateadas estrellas
la luz hasta el infinito y el amor florecido no se dormirá jamás.
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