Amanece lloviendo
Oscurece de estrellas refulgentes
Y entonces el día se ha completado
Bajo el seno de aquellas tiernas alas
La melancolía está amarrada
Se asienta a penas el destino
Se acuerda de sí misma
Y no son más que burbujas de un pasado
Aparece el sueño inquebrantable
Y luego el llanto y la tristeza
Pero no ha llegado la hora de rendirse aún
Pues el alma permanece en aquellas tierras
Ven conmigo una vez más
Le oigo decir entre gritos y canciones
Un vuelo ligero hacia el infinito
Y sin retorno hacia el paraíso.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario