Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...

viernes, 2 de noviembre de 2007

Transitoriedad

A todos nos llega. No podemos escapar de ella. Aún así, no por eso deja de ser un dolor, una tristeza que nos embarga. Una cosa no quita la otra. ¿Por qué le tememos? Es un misterio sin resolver. Quizás porque significa comprender nuestra propia fugacidad, ver que somos seres transitorios. Pues, desde el minuto en que respiramos aire por primera vez, sabemos que algún día nuestros ojos habrán de cerrarse en un mismo suspiro final. La finitud del hombre es un efecto consciente.
Y hoy, una mañana de sol, también somos conscientes de la pérdida. De que aquello que creemos que durará para siempre tiene un pulso limitado. Preguntas sin respuestas y una sensación amarga. ¿Qué se puede decir cuando se enfrentan aquellos tiempos? Consuelo y palabras de aliento, que si bien no cambian el curso de la vida, mitigan el dolor, dan una mano y fuerza para continuar, para afrontar la soledad.
Hoy, una mañana de sol y algo de viento, se percibe esa energía que se va. Atraviesa los campos para ser una luz en el cielo, se apodera de las nubes. Y lo sentimos, nos da pena que no sea esa persona a la que podíamos abrazar, esa figura con nombre y apellido. Darle felicitaciones por sus logros o incluso acompañarlo en sus derrotas. Pero no importa, porque si bien el cuerpo se pudre y deja de existir, su alma y sus recuerdos viven en aquellas personas con las que compartió toda una existencia, con aquellos que lloró, amó y rió. Eso es lo importante de la vida, sembrar luz y esperanza en todo aquel que nos rodea. Hacer todo lo que está disponible para nosotros, y disfrutar al máximo el tiempo que nos ha sido concedido, aunque no sepamos la fecha de término. Que lo que hicimos haya valido la pena, y que además de gozo y aprendizaje, haya dejado una huella en otros. Ser, incluso en nuevos horizontes, una luz, una estrella fugaz para los que se han quedado atrás.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Ser una luz para otro? Abarcar la finalidad traspasandonos en otra persona? Nose, puntos validos que en una mañana soleada podria aceptar. Pero por ahora, si, me veo caminando solo. Ahi un dia deberiamos hablar con palabras al aire este tema que confabulamos con letras escritas. Bon chance Amelie.