Otro día más de aquellos donde llueve y los pensamientos salen como ejercicios, como fórmulas matemáticas que avanzan una a una hasta ser usadas en el papel. Sí, siempre ha sido la lluvia o los días nublados los que activan el microchip de la imaginación, o el umbral de los sentimientos. Son esos días los que afectan mi estado de ánimo, los que hacen florecer la melancolía que habita en mi para dejar correr la pluma y la tinta. Y en mi cabeza está la frase "Is the last chance to feel again". Ha tocado fondo esa canción en mi persona, quizás porque siento que de una u otra forma esas líneas coinciden con mi propia historia. Y con los días lluviosos o nublados aparecen las dudas y ese algo que vive en tu estómago para decirte que hay una pequeña incomodidad y que deberías resolverla. Sí, es una sensación extraña, tan visceral, que saca a relucir rostros e historietas demasiado antiguas para poder comprenderlas. Es otro día más, y yo he decidido dar una oportunidad, y por otro lado cerrar una puerta. Nunca sé qué es realmente lo correcto, pero si hiciera caso de las fórmulas, no sería realmente vivir.
Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...
martes, 12 de mayo de 2009
Otro día lluvioso
Otro día más de aquellos donde llueve y los pensamientos salen como ejercicios, como fórmulas matemáticas que avanzan una a una hasta ser usadas en el papel. Sí, siempre ha sido la lluvia o los días nublados los que activan el microchip de la imaginación, o el umbral de los sentimientos. Son esos días los que afectan mi estado de ánimo, los que hacen florecer la melancolía que habita en mi para dejar correr la pluma y la tinta. Y en mi cabeza está la frase "Is the last chance to feel again". Ha tocado fondo esa canción en mi persona, quizás porque siento que de una u otra forma esas líneas coinciden con mi propia historia. Y con los días lluviosos o nublados aparecen las dudas y ese algo que vive en tu estómago para decirte que hay una pequeña incomodidad y que deberías resolverla. Sí, es una sensación extraña, tan visceral, que saca a relucir rostros e historietas demasiado antiguas para poder comprenderlas. Es otro día más, y yo he decidido dar una oportunidad, y por otro lado cerrar una puerta. Nunca sé qué es realmente lo correcto, pero si hiciera caso de las fórmulas, no sería realmente vivir.
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