Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...

viernes, 8 de mayo de 2009

Esperando a la puerta

Otra vez estás ahí golpéandome la puerta, queriendo creer que me quieres. Pero no te equivoques, el amar no es querer. Tuvimos nuestra oportunidad y ese tren ya se fue del andén hace mucho tiempo atrás. Es imposible retroceder el tiempo. Es imposible querer algo que no podría surgir ni de cenizas. Y mientras discutimos del pasado y tú te preguntas por un futuro, yo quedo en shock con tantas de tus reacciones. Impactada de la vida. De sus vueltas, de sus conflictos y de esos caminos que parecieran querer regresar al punto de partida. ¿Pensaste que esta vez callaría? No, he aprendido a dejar los silencios y a tomar el toro por las astas. Y aún así, qué desconcierto ha sido descubrir aspectos tuyos que no había notado antes. Estas ahí, parado en la ventana, diciéndome que estás confundido, que quisieras algo más, y más aún me reprochas por no abrir una posibilidad. Estás ahí, golpéandome la puerta, queriendo creer que me quieres. Y sin embargo, sigues siendo el mismo niño con miedos y conflictos, el mismo que se queda esperando que las cosas le sucedan como por arte de magia. Cuando quieras conversar maduramente, yo personalmente te abriré la puerta.

No hay comentarios.: