Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...

domingo, 10 de mayo de 2009

A Mamá

Somos tan frágiles. Al nacer cabemos en la palma de la mano, y aún así nos reciben con dulzura, nos prometen un seno para descansar tranquilos. Sí, así me debo haber sentido yo de bebé. Aún cuando Santiago se inundaba y todo quedaba bajo el agua, yo estaba ahí sintiéndome en un estómago seguro. Y luego al respirar por primera vez, vi los ojos más hermosos del mundo. Eran los tuyos mamá. Y aunque no recuerde nada de todo esto, porque un bebé no tiene memoria, me colocaron “la alegría del hogar”. Un lindo nombre, y también un peso tremendo. Sin embargo, he intentado honrar ese nombre cada día de mi vida. Y así dormí, al costado de tu pecho. Es la primera razón por la que debo darte gracias. Me trajiste al mundo, no importa la forma en que éste fuera. Y de a poquito fui creciendo y ya no cupe en la palma de tu mano. Me escondí en tu abrazo tierno y en los pliegues de tu vestido porque es verdad, el mundo sí me daba miedo. No entiendo bien por qué, tú nunca me hiciste sentir inseguridad. Al contrario, tengo nada más que lindos recuerdos y bellas sonrisas de tu parte. Nunca me ha faltado amor, nunca me ha faltado un corazón que me reciba cuando estoy afligida. Esa es la segunda razón por la que debo dar gracias. Siempre nos has puesto a nosotras, tus hijas, en primer lugar, y nos has cuidado y protegido. Nos has educado, nos has formado, nos has entregado consejo y felicidad. Y aunque comenzamos frágiles, hoy nos defendemos por nosotras mismas. Hemos crecido, y aún así, yo sigo queriendo un estómago que me guarde dentro, porque lo verdaderamente lindo de este mundo, eres tú mamá. Feliz Día!

No hay comentarios.: