El mundo parece centrarse otra vez. Es como si las estrellas volviesen al polvo, y el polvo al universo iluminado. Vuelan las mariposas. Se posan en aquellos cerezos en flor que de vez en cuando se plantan en mi ventana para hacerme sonreír. Sí, de verdad el cosmos parece reubicarse. Se reconstruye de a poco. Se asienta en la calma de una marea tranquila, y respira profundo en bosques de eucaliptos. Puedo sentir el aroma, puedo sentir el aire y la serenidad en el espíritu. Cada vez van quedando menos batallas. Menos dilemas que resolver y recomponer. Y eso me alivia el sueño. Sin duda el mundo parece centrarse otra vez. Es como si el fuego volviese a encenderse para recuperar lazos perdidos, para brindar nuevas oportunidades, para poner una cucharadita de esperanza. Vuelan las alas otras vez, y los pinceles brillan en los lienzos, danzan, se bañan de colores. Sí, de verdad el cosmos parece reubicarse. Sólo me falta tan poco, tan poco para alcanzar el cielo, tan poco para ser feliz.

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