Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...

lunes, 23 de julio de 2012

Ciclos lunares

"Quiero pensar que cuando leas esto ya te haya preguntado si quieres..."

Qué distancia entre tus manos y las mías es la que hace pensar en esas palabras como sacadas de un baúl de los recuerdos. Me parece todo tan distante, como de una vida pasada, como de un cuento leído alguna vez antes de irme a dormir. Cómo transcurre el tiempo, sus desvaríos, las promesas, sus pequeños intentos y construcciones de realidad. Tan niños y a la vez, hombre y mujer, queriendo sentir que sentíamos, lo más grande, el universo en su plenitud y esos versos creadores de magia. Tanto que conquistamos, tanto que fuimos perdiendo en el camino. La luz, la sombra, el beso eterno, ningún tejedor más, sólo juramentos algo ingenuos. Cómo no mirar atrás y sentir tristeza, cuando pudimos sonreír por siempre en ese paralelo que habíamos querido soñar, alejados de los juicios, de la pobreza, de la locura insana, de los miedos y de las corazas. Cuando pudimos haberlo tenido todo y a la vez nada. Cuando pudimos haber sido todo y nada al mismo tiempo. Cuando las matemáticas siempre se reducían a uno sólo, la misma unión de carne y fuego, la romántica ilusión en vuelo. Cómo transcurren las estaciones, con todo lo que se lleva el invierno, porciones de mi alma divididas y contrariadas, sentimientos que no perduran, ciclos lunares que se van y vuelven. Que caminan intermitentes, esperando una o muchas cosas, talvez, que algo en mí termine de resolverse, quizás, que los planetas puedan alinearse otra vez y aparezca esa misma y vieja pregunta.

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