Primer día del último mes del año. Ni siquiera con mis torpes palabras podría explicar todo lo que ha sido este año, un universo de historias llenas de dolor, de pena, de estar muy pero muy en lo más hondo del inframundo, como nunca en mi vida yo creo. De que te vaya increíble en lo laboral, y ni siquiera poder alegrarte por eso. No poder amar. No tener energías para nada. No querer nada. Y luego, volver de a ratos, a la luz, a la esperanza, a creer que algo bueno puede salir de las cosas, a confiar en que no siempre se está solo cuando se cree estarlo, y que si bien muchas cosas ya están dañadas, hay elecciones, hay cambios posibles. Talvez no todo se puede reparar como yo hubiese querido, talvez no todo podía resolverse como yo quería y punto. Pero algo, algo de misterio hay. Si no soy capaz de pensar eso me volveré loca. ¿Qué saco con seguir dándole vueltas y vueltas a lo mismo una y otra vez? Obviamente nada, sólo seguir torturándome. Queda poco, queda muy poco, y de aquí en adelante a eso dedicaré mi tiempo y energías. Finalmente se acaban las prisiones, esas que yo veía como externas y sobre las cuales no tenía ningún tipo de control, voluntad o poder de acción. Por fin se acaban. Ahora, el único desafío será no aprisionarme a mí misma, con temores, con baúles de pasado, con arrepentimientos y nostalgias. No caer, no volver a los subterráneos. No puedo dejarme estar, o quizás al fin sea el momento de. No sé. Talvez no tengo que pensar tanto ni ponerme tareas, ni expectativas. Sólo vivir el día a día, y ver cómo despiertan los nuevos días cuando llegue el 2013.

1 comentario:
¿qué nubes negras han acogido tus días en este ciclo de tertulias ahogadas y resurgidas? ¿qué atolón de arena y musgo ha nublado la vista de tu vista atolondradamente exquisita y fatal? ¿Acaso habrá sido la fuerza del otoño y su niebla fantasmal? ¿o simplemente el hecho de estar más viva que la flor que hace nacer a la primavera toda en su esplendor resurgido del frío del vacío mismo que deja la extinción de lo que ya se fue y no volverá más, nunca más? A su salud señorita misterio.
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