Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...

miércoles, 13 de febrero de 2013

Reserva del '99

Una de esas noches donde miro la pantalla. Sólo veo correr los segundos, esperando algo, algún sentimiento que desborde y quiera salir en vez de quedarse atragantado. Está ahí, lo puedo sentir, pero finalmente, sólo puedo tipear más de lo mismo, más de la misma basura de siempre. A veces no las puedo detener, sólo vienen, sin razón apartente. Me refiero a las lágrimas. Esos aterradores pedazos de melancolía e incertidumbre. Traen consigo su lista de preguntas, su baúl de recuerdos y aquella fina reserva de soledad embotellada en 1999. Tiene un exquisito gusto, delicado, tan amargo y doloroso. Como cada parte de mi alma de tanto en tanto. Que sube y baja. Que se asienta y se desbarata. Que no logra encontrar un centímetro de paz. No, ni siquiera uno. Luego vuelvo a pensar, aquello que suele cruzarme por lo menos una vez al año; algunas cosas sencillamente no debieran existir, y entonces, ¿cuál es el puto subtexto que no he podido leer? ¿Siquiera hay alguno? Miro por la ventana. La ciudad está tan tranquila, tan dormida. Y yo, simplemente no las puedo detener. 

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