Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...

domingo, 27 de noviembre de 2016

Juanita y María (10)

María la mira de lejos. Cuando eran amigas tenían tantas cosas en común. Tantos secretos. Tantas risas. O eso creía ella. Y ahora... podría decirse que la única similitud que tienen es la misma peca de la espalda.
Y bueno, esa última confesión que le hizo un día cuando estaba borracha. 
Juanita: Hola María, no sabía que tú también venías a esta Iglesia. 
María mira sus dos niñas de trenzas rubias. Mira su delgada figura, su espectacular marido. Piensa para sus adentros que parecen la familia perfecta de la revista Vivienda y Decoración. Arquea las cejas. Se pregunta por qué eso le da rabia. Por qué se le aprieta el pecho como si no pudiese respirar.
María: Hola Juanita. Vengo todos los domingos.
Juanita: ¿Y tu marido? ¿Cómo está?
María: No pudo venir. 
La familia de Juanita se adelanta y ellas se quedan a solas. María vuelve a sentir un poco de envidia, o tal vez, algo de soledad. Quizás, incluso las dos cosas juntas. 
Juanita: ¿Y te sientes mejor de la última vez?
María: ¿Qué cosa?
Juanita: ¡Ay María!... si sabes a qué me refiero.
María lo sabe perfecto pero es más fácil hacerse la idiota. Apelar a la única posibilidad de que esa noche haya quedado en el olvido.
Juanita: ¡Ya pues María! Dijiste que ibas a hacer tus maletas y que te irías lejos. Que estabas arrepentida. Que estabas muerta de pena, que te apagabas de a poco. Que estabas cansada, inquieta. Que no podías más.
María: No lo recuerdo.
Juanita: Te pregunté de qué querías escapar y me dijiste que de ilusiones tontas.
María si de algo sabe, es de ilusiones tontas. Ha pasado su vida entera esperando cosas que no ocurren, viviendo de amores terminales, pintando expectativas como estrellas, pero de esas que mueren más rápido que un pez sin oxígeno. 

No hay comentarios.: