
La magia del alma gastada se escapa con el gris de la madrugada. Y la luz se apaga no dejando salida. Mis manos se quedan confundidas. Me quedo deshojando margaritas. Me quedo tapizando el cielo con tus risas. Ay princesa, déjame devolverle el rubí a tus labios, la miel a tus cabellos y los cristales a tus ojos. No quiero estar solo. Me arrepiento, me arrodillo. Soy el culpable de tus desgracias. Soy el artista de tus lágrimas. Corróeme por dentro princesa. Hagamos una nueva poesía. Pero primero... aclárame esta duda. ¿Por qué se ha ido, no entiendo, el poder del canto y el sueño? ...entre la vida y la muerte se piensa tan diferente. Niña no me dejes en esta oscuridad, la nuestra fue una torpe despedida y se apaga la luz y la voz. Dime... ¿tú que ves?, porque yo tengo los ojos inundados de mentiras. ¿Donde está ahora mi fantasía?
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