Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...

viernes, 21 de diciembre de 2007

Tu demonio interior


Dime con suma honestidad... ¿en qué minuto te perdiste tanto? ¿cuándo fue que decidiste echarte a morir? No entiendo, lo juro. No eras así, no eres la bestia que las fotografías muestran o que las historias suelen describir. Tanto odio guardado, tanta rabia e ironía fuera de control. ¿Por qué no pediste ayuda? ¿Por qué no nos quisiste escuchar? Y ahora estás arrojado a la bebida y a tu mal humor. Te vas a quedar solo, es una pena decirlo. Y por más que trato de recordar lo bello que teníamos juntos no puedo. Ninguna alegría se compara o supera al dolor que nos entregas ahora y cada día que pasa. ¿Por qué haces de nuestras vidas un infierno? Somos los únicos que te queremos, somos los únicos que estamos en tu cumpleaños, en tu santo, en tus caídas y en tus logros... ¿Esa es tu manera de recompensar el cariño, el amor y la dedicación? Preferiría ningún agradecimiento. ¿Tanto cuesta decir un te quiero? ¿Tan difícil es admitir que las cosas no están bien? No entiendo ese miedo estúpido que tienes. Ojala pudieras levantarte un día, mirarte en el espejo de manera bien profunda, y ver el ogro en el que te has convertido. Ojala pudieras ver lo lejos que has llevado todo este error por miedo, cobardía, en realidad no sé la razón. Pero si sé que ninguna vale la pena. Nada justifica los gritos, las peleas, los malos tratos, los sarcasmos. Tan más fácil hubiera sido que reconocieras que estás mal. ¿Y nosotros que hacemos? Aguantamos... esperamos que la linda persona que está ahí dentro, absorbida por el demonio de la rabia, decida ganar la batalla y salir a la luz. Aguantamos porque te queremos, porque tenemos fe. Sin embargo, no esperes que estaremos ahí por siempre. Ya te lo dije, todo tiene su límite, ya te dimos plazos. Yo no puedo más. Lo sabes tú, lo sé yo. Te vas a quedar solo, es una pena decirlo. Dime con suma honestidad... ¿quién quieres ser? Puedes pasar el resto de tus días amargado, abandonado, como un viejo rabietas y morir solo, o puedes ayudarte a ti mismo, puedes elegir ser feliz y hacer feliz a otros. ¿Dónde quedó tu lado humano? No peques de orgulloso... mejor comprende y entiende lo que te decimos. El primer paso para el cambio es asumir que las cosas no están bien con nosotros mismos o con los demás. Siempre hemos estado aquí alentándote a que des el paso, a que decidas tratarte. ¿Por qué no quieres? Si nos amaras de verdad, te ayudarías y nos ayudarías a nosotros. Un poco de fuerza y valentía, sólo eso te pido.

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