
El tiempo se detiene como una fotografía instantánea, capturando el último momento en el que nuestros ojos se encontraron en la eternidad. Y hoy, cuando el sol vuelve a amanecer y las hojas siguen su rumbo... recuerdo aquellos fugaces sueños que teníamos. Las miradas que nos dábamos y la ilusión de que seríamos como las estrellas, siempre brillando en el infinito. ¿Quién ha hecho ahora un infierno el paraíso? Quiero recuperar aquellas alas que me protegían, y los besos furtivos. ¿Qué pasó con las promesas? ¿Qué pasó con el ayer?
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