Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...

sábado, 22 de marzo de 2008

Senderos de espigas


¿Y de qué sirve todo lo que soñamos si ahora ya no estás aquí? Sobre el atardecer de viejos recuerdos pienso en aquello que vivimos e imagino que me susurras al oído la melodía que tanto me gustaba. Aquella que de noche me hacía dormir tranquila entre tus brazos de azucenas cálidas. ¿Qué hago ahora? El otoño pasa una vez más y extraño tu fragancia en el aire dulce de la mañana. Me rodean las sombras y no deseo aquella oscuridad. Devuélveme tu luz. Regrésame a tus besos y a tu cuerpo azucarado. Me hacen falta el roce de tus alas, las sonrisas y los juegos traviesos en los senderos de doradas espigas. ¿Por qué me dejas en el lamento? Suelta mis cabellos otra vez. Dales la alegría de la vida y el placer de tu cintura. ¿O ya me has dejado de querer? Dime algo figura distante... ¿Será que nuestros caminos no se volverán a juntar?

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