Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...

miércoles, 15 de octubre de 2008

Luces de estacionamiento


Qué fuerte percatarme de que ya nos olvidamos. De que el "una vez" ya no existe ante nuestros ojos presentes. Hubieron demasiadas luces intermitentes y ahora, en cambio, no circula ningún auto por nuestra carretera. Se cerró por derrumbes, por tiempo indefinido. Y yo estoy en una costa, con los pies descalzos, el pelo al viento. Y tú estás en otra costa, tan lejana, cruzando el ancho mundo, con tus problemas cotidianos, tu sonrisa tímida, tus ojos ingenuos. Así fue siempre nuestra historia, una gran sala de espera donde no hacíamos más que aguardar cada vez que nos mirábamos. Y cada uno quiso, cuando el otro soñaba con otros cielos. Toda la vida fue así. Un vaivén de ocasiones frustradas, un carrusel de emociones entre el bueno y el detente. Y hoy estamos más lejos aún, y hasta la carretera la demolieron por nuevas obras en construcción. Tu costa no es tu costa, y la mía tampoco. Y ni siquiera el ancho mundo nos regresa en el tiempo. Cada quien tomó su bicicleta. Y en eso estamos. Recorriendo, re-compaginándonos. Escribiendo una historia que no nos regrese más... a luces de estacionamiento. 

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