Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...

martes, 14 de octubre de 2008

Sueño efímero


Cabalgaba al borde del mar mientras un lirio bailaba con una mariposa. Una música de piano, un sonido de gaita y una voz de azúcar, nada más que cientos de caracolas cantando a orillas de la playa. Unas pocas estrellas caídas del cielo y esa flor que fallecía de a poco en sus manos. El capullo ya no tendía telas, y el tejedor ya no pintaba ilusiones. Sin embargo, aún había aire, y un aliento por beber. Un beso por exprimir hasta su última gota de miel. Y luego una lluvia, donde hay arena y un sólo par de pies, siempre hay soledad y lluvia. Siempre existe esa tranquilidad eterna donde nada es inhóspito, ni inseguro. Sólo eres tú y un horizonte inmenso, infinito. Y esa caja de palabras que no se esfuma, se convierte en letras, en nubes, en caricias. Hay un ancla, un puerto, y justo ahí beso tu sombra. Descúbreme, ábreme, desnúdame. Lo que más quiero es que seas mi aire, y que no se me escape del alma.. aún cuando a veces pueda desearlo. Cabalgaba al borde del mar. El sol y una sombra, la flor y la mariposa. Un lápiz dibujaba colores, pero todo era un ensayo, un sueño efímero en vuelo. Un iris brillante.

No hay comentarios.: