Una noche de luna y un paisaje sin colores evidentes. Todo era nuevo, todo estaba ahí en blanco para descubrir y dibujar. No importaban las líneas, ni los destellos, no había ninguna cosa escrita que impidiera palpar las propias huellas en trazos de arena, o soles pensantes. Ni siquiera había olores, ni figuras, sólo había un puñado de plastilina listo para ser utilizado, para ser manipulado en unas únicas manos de sueños constantes. Y entonces la luna ilumina una playa y unas mariposas, y se pueden oír sus pequeños aleteos como una armónica música de violines. Y el mar es silencioso porque no es mar, es un mundo tranquilo, una esfera gigante de sentimientos guardados en un baúl que pocos han de conocer. Y las estrellas se convierten en polvo brillante, y eso también sirve para decorar, y con lentejuelas pinto mi cielo, y en lianas de seda me quedo a descansar después de tantos viajes sin razón. Así ha quedado el universo. En suspenso hasta que la bóveda celeste esté lista para volar.
Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...
miércoles, 17 de diciembre de 2008
Bóveda celeste
Una noche de luna y un paisaje sin colores evidentes. Todo era nuevo, todo estaba ahí en blanco para descubrir y dibujar. No importaban las líneas, ni los destellos, no había ninguna cosa escrita que impidiera palpar las propias huellas en trazos de arena, o soles pensantes. Ni siquiera había olores, ni figuras, sólo había un puñado de plastilina listo para ser utilizado, para ser manipulado en unas únicas manos de sueños constantes. Y entonces la luna ilumina una playa y unas mariposas, y se pueden oír sus pequeños aleteos como una armónica música de violines. Y el mar es silencioso porque no es mar, es un mundo tranquilo, una esfera gigante de sentimientos guardados en un baúl que pocos han de conocer. Y las estrellas se convierten en polvo brillante, y eso también sirve para decorar, y con lentejuelas pinto mi cielo, y en lianas de seda me quedo a descansar después de tantos viajes sin razón. Así ha quedado el universo. En suspenso hasta que la bóveda celeste esté lista para volar.
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