Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...

sábado, 20 de diciembre de 2008

Coquetos y sobrios

No juguemos a hacernos los deshinibidos, los que estamos fuera de control, porque no es cierto. Aquellos tiempos fogosos ya pasaron, aquellos momentos en los que nuestros ojos eran los evidentes ya acabaron años atrás. Y no sé por qué insistes, con tus copas de más, en querer desearme con los labios y el cuerpo, si hubo una época para eso y ninguno de los dos aprovechó la ocasión. No me mires otra vez con esos ojos llenos de malicia, ni me sonrías con esa boca tímida y coqueta a la vez. Ya sé qué tiene para decirme y yo no lo quiero escuchar. Guardo compostura, yo tengo otros caminos avanzados ya. No me toques la piel, como solías hacerlo, ni intentes abrazarme secretamente, porque conozco todos tus trucos, me sé tus planes de conquista no sólo al derecho sino también por el revés. Y nada de eso hace efecto, sólo me pone nerviosa echarlo todo a perder. No me digas esas cosas brutales de cómo me quieres en tu cuerpo, ni tampoco lo que desearía tu piel hacer. No juguemos a los deshinibidos, por suerte yo estoy sobria para saber cuándo detener.

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