Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...

jueves, 7 de enero de 2010

Pintarme la pared

Ya no te echo de menos estos últimos días. Es raro. Siento como si estuvieras de vacaciones, igual que esa vez que te fuiste de cara a sol, para recorrer el sur. Entonces, cuando pienso en ti, no se me hace raro que no estés, porque te recuerdo leyendo el diario frente al lago. Y también me pasa en algunas otras ocasiones, que como a veces me hablas aún cuando ya no somos dos, sino tú y el lejano yo, que es como si todavía estuviese trabajando en la empresa y nos juntáramos a conversar en el computador después de un largo día. No sé, es raro. Pero ya no estoy triste. Estoy tranquila, casi indiferente. Los recuerdos y la tristeza me bajan cuando veo parejas dándose besos, o caminar felices en esa ilusión del enamorarse. Ya no me siento como "mi mundo se acaba si tú no estás" y esas frases clisés de las películas. Ahora entiendo que todo eso es palabrería barata. Una mentira gigantesca para creer en un amor que no existe, y para lavarle la cabeza a las niñitas con historias y fantasías del héroe y la princesa y su happily ever after. ¡Bullshit! Pero volviendo al tema, creo que nunca voy a ligarme tanto a alguien como para "cortarme las venas si se va". Obvio que me afectará, pero con el tiempo todo pasa, todo se cura y re-inventa. Soy demasiado independiente para mis cosas y para mis emociones. He aprendido a vivir en soledad y que eso no me incomode. Y hoy, el resultado es sentir que ya no me haces falta. Siento que entre más días pase separada de ti, menos difícil va a ser re-comenzar. Tanto tiempo dedicamos, tanto. Tantas oportunidades tuvimos y tú siempre tuviste que esperar que yo dijera que me iba, para recién, pintarme la pared.

No hay comentarios.: