Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...

miércoles, 6 de enero de 2010

Karma

Tengo tan mal karma este año que tengo miedo de mi misma. No creo haberme equivocado tanto para obtener tanta lluvia junta, y sin embargo, a lo mejor sólo es un cuento de percepciones y de uniones falsas entre piezas de puzzle que no corresponden. Pero, aún así creo que todo es demasiada coincidencia y que las señales están bastante claras, bastante en mi contra. Entonces tengo terror de la gente que está a mi lado, pues últimamente todo lo que me rodea parece morirse. Es algo inexplicable, aunque hay un dicho popular de que "cuando vienen cosas malas, siempre vienen todas juntas" y así no más ha sido. Nos ha llovido sobre mojado. Mi alma se ha llovido e inundado. Y lo malo es que no tengo nada claro. De vez en cuando tengo esas crisis de que ni siquiera sé que quiero de la vida, ni de mi misma. Y todo lo escribo en servilletas de papel y las guardo en ese baúl de los secretos, como esperando que llegue respuesta a alguna de mis preguntas. Siempre ha sido así. Un baúl solitario que contiene todas mis penas, todas mis preocupaciones, porque es más fácil contármelas a mi misma que tener que confesárselas a alguien más. Me avergüenza tener que desvestirme para quedarme desnuda ante los demás. Me avergüenzan tantas cosas que aunque yo quisiera cambiarlas, no tienen remedio. Soliloquio. Así ha sido mi vida. Me gusta o no, no lo sé. Aunque debo admitir, que a veces hasta amo esos espacios de soledad y de encuentro conmigo misma. Será mi melancolía. Y mientras continúo mi vida a pesar de los cambios y desastres, a pesar de no tener en estos momentos mi temple desafiante, siento esa bulla desmoralizadora que me hace añicos el corazón para dejarlo hecho pedazos. Para convertirlo en trizas y miradas vacías. En flores rotas y labios necesitados.

No hay comentarios.: