Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...

domingo, 24 de enero de 2010

A Valentina

Con tus manitas diminutas y tu sonrisa permanente llegaste a iluminarnos el mundo. Hiciste crecer a tu mamá. Le devolviste el amor. Le otorgaste una fuerza que no tenía y unas ganas de quererte que no sabía que tenía dentro. Y a nosotros...viniste a sacarnos de nuestra cotidianidad, a hacer que, por algunos minutos, mientras tus ojos se posaban en los nuestros, pudiésemos olvidar los problemas y los dolores, las malas suertes y los desastres. Nos quedamos a descansar en paz en tu preciosidad. Y en tu pequeñez nada importaba, porque con tal ingenuidad parecías no darte cuenta de nada, excepto cuando te pasábamos de brazo en brazo y de vieja en vieja, y tú, con dulzura, sólo te reías. Simplemente eso bastaba para recuperar al fenix de nuestro corazón deshecho. A cada persona una sonrisa y con ello, una recuperación distinta, un alivio momentáneo, un aire nuevo. Nos ayudaste. Me ayudaste a mi. Descubrí un mundo de colores pasteles que no conocía. Y te amé.

Probablemente mañana no recordarás nada, ni siquiera a las abuelas que te decían "¡qué linda que estás!". Pero no importa. Nos conformaremos con la oportunidad de haberte conocido y de haber disfrutado de tus intensas risas. Ya sabrás con el tiempo que con los días te has hecho nuestra, parte del hogar, de nuestras preocupaciones e ilusiones. Te bañamos, te cuidamos, te cambiamos los pañales y hasta te dimos de comer. Personalmente no podré olvidar las mañanas en que me quedaba durmiendo a tu costado para que no te despertaras, para que no te sintieras sola mientras tu mamá había tenido que salir. No olvidaré tus piececitos en el agua, ni tus mágicas conversaciones frente a los dibujos del televisor. Y sólo puedo decirte una cosa: te deseo lo mejor en la vida, que crezcas fuerte y alegre, que no pierdas tu dulzura y que ojala en un futuro no muy lejano, podamos volver a vernos. Te espera mucho por delante. Vuela lejos. Hazle caso a tu mamá, pero sobre todo, hazle caso a tu corazón. Tienes una amiga con la que siempre podrás contar. Te echaré de menos. Y jamás olvidaré lo felices que somos desde que tú estás aquí. Te quiero pequeña Valentina.

No hay comentarios.: