
El sábado fue una de esas noches locas. Sí, una de esas donde no existen los límites, vuelan las risas, abunda la complicidad y se desvanecen las vergüenzas. Sorbo a sorbo baja la timidez de algunas, sorbo a sorbo sale la hilaridad de otras. Fue un sábado de historias, de descontrol, de pasarla bien. Sí, hace tiempo que no disfrutaba tanto. Que no sentía esa libertad. Nada está prohibido y todo está permitido. Usé los tacones altos, me pinté los labios de rojo, me puse la falda más pequeña y reí hasta que no pude más con mis amigas. No rendí cuentas a nadie, me acosté con los pájaros, soñé contigo, y al día siguiente te tuve. El sábado fue una de esas noches locas, divertidas, inolvidables. Sí, una de esas donde parece que todo está bien arriba, desenfrenado, esquizofrénico.
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