
Anoche fue mi última noche en Chile. Hubo de todo. Ocasiones familiares, risas, partidos de fútbol, hot dogs, etc. Estoy muy contenta por todo eso. Pero no fue lo único. Estuve en un lugar que parecía Isla de Pascua, con sus luces, el agua cayendo en la cascada, las burbujas y el pisco sour. Fue uno de esos momentos románticos que a la luz tenue se vuelven inolvidables. Hubo amor, recuerdo, ansias, fantasía y despedida. Y hoy, cerramos las maletas, las llenamos de sueños, de alegrías, de aspiraciones y de momentos. Estamos listos para viajar, para desplegar las alas. Echaré de menos mi querido país, pero bueno, la Vieja Europa me llama. Te echaré de menos a ti. Te amo.
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