
Juanita: Otra vez aquí, ¿no?
María: ¿Cómo estás Juanita?Juanita: Lidiando con la adversidad. ¿Y tú?
María: Barriendo los escombros.
Juanita: ¿De qué?
María: Del caos.
Juanita: Nunca es suficiente, ¿verdad?
María: Es que hay gente que no se cansa de instigar.
Juanita: Y al día siguiente fingen como que nada ha pasado.
María: Y te hablan de cosas triviales.
Juanita: Como si no hubiese algo más serio que conversar.
María: Y uno se lo traga todo.
Juanita: Te lo dije.
María: Sí, Juanita. Tenme paciencia.
Juanita: ¿Y qué vas a hacer?
María: ¿Podrías pelliscarme para ver si estoy en una pesadilla?
Juanita: ¡Ay María! Sabes que no es posible.
María: ¿Por qué no?
Juanita: Porque para eso tendrías que estar durmiendo.
María: ¡Ay Juanita! Dime tú qué hacer.
Juanita: No sé María, supongo que aguantar.
María: Es que hay veces que me canso Juanita, que no puedo.
Juanita: Lo sé, María. Pero falta, todavía falta.
María: ¿Para?
Juanita: Para que puedas elegir por ti misma.
María: Para que pueda ser libre.
Juanita: Así es María.
María: Pucha Juanita... quiero que ese día sea hoy.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario