
Ya de vuelta en Chile. No hubo más. Se saborearon los colores. Se respiraron otros aires. Bajó la lluvia, cantaron los árboles. Se pintaron de ladrillo las paredes, con sus ventanas blancas, las columnas y las puertas de rojo, de azul o de amarillo. Se acabó el recorrido por kilómetros de verde, se hicieron las maletas, con tristeza y nostalgia. Brilló por última vez ese campo de flores. Y así, en la dureza de la calle, dejamos en el umbral a seres queridos con ojos de pena, y a risas de una pequeña niña con rostro confundido. Parecía no entender que todo llegaba a su fin. Y el avión nos trajo, de vuelta al Chile querido, entrecomillas. Me encanta mi país, aborrezco mi metro cuadrado. Pero no importa, estas letras no vinieron a escupir, sino a bailar. Disfruté tanto. Amé tanto. Cada respiro me trajo algo nuevo que aprender. Y ya de vuelta en Chile, se me abren las oportunidades, comienza lo más difícil, pero también, lo más excitante. Mañana es un día importante. Me alegra, me inspira. Y espero cruzar ese horizonte con éxito. Espero poder participar de la construcción del mundo.
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