Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...

martes, 16 de agosto de 2011

Lluvia y otras tonterías

Una noche de insomnio. Sí, una de esas noches donde el corazón está intranquilo y la cabeza incesante. Pienso en tantas cosas. Deseo, muchas otras. ¿Qué ocurre conmigo? No me entiendo. Se retuerce en su misterio. Llueve, sin parar. Cae agua en esa vorágine vida. Y cada vez que llueve, se apodera de mi un sentimiento de tristeza, un poco de nostalgia, y ese algo que no sé cómo explicar, pero que me derriba por dentro. Cada vez que llueve, tengo esa sensación de falta. Me veo a mí misma siguiendo un camino trazado por otros, por la rutina, por la costumbre, por la comodidad. Es como ser un humo blanco en la nada. Hace algunas horas, le dije a alguien que del mundo cambiaría el diagrama de las historias. Y ese alguien me preguntó de vuelta, ¿de las historias que tejes o las que te trae el mundo? Tras el universo mágico de los segundos, me di cuenta que miro mucho al pasado, intentando modificar un guión que ya no existe, que fue. Pienso en los "que hubiera pasado sí..." constantemente, e imagino cómo sería redactar una versión distinta de los hechos. Y eso me tortura, día a día. No lo puedo transformar, no puedo hacer que las cosas que fueron sean mejor. No puedo cambiar a la gente que más quiero. Tengo que entenderlo, de una vez por todas. Aunque sea con el dolor de mi alma, aún cuando me signifique estrellarme a la verdad. Lo que me trajo el mundo, es lo que es. Ni más, ni menos (ojalá fuese menos). Y entonces, ¿qué hago con todo esto que siento? ¿Dónde lo guardo? ¿Dónde me lo meto? Quisiera poder mirar a las personas que amo con otros ojos. Quisiera poder cambiar también, el diagrama de las historias que yo tejo. Algunas están tan equivocadas, pero así seriamente extraviadas, que al final del día, cuando me voy a dormir, me siento profundamente insatisfecha conmigo misma. Sé que he repetido más de una vez, que en uno están las respuestas para ser feliz, sin embargo... ¿Dónde mierda encuentro las mías? ¿En qué parte de mi están que no las descubro? Creo que los días de sol son más fáciles, porque uno no piensa en tonterías (necesarias). Uno simplemente camina con la sonrisa de que "hoy será un gran día".

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